Estado policial

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Las cosas se están poniendo muy, muy feas. Empiezan ya unos tiempos en los que el mayor enemigo del ciudadano es su propio gobierno, ya sea local o nacional. De aquí a un estado policial hay un paso, y a uno militar, dos. 

Hacienda mete la mano directamente en las cuentas de los individuos que tienen órdenes de embargo, sin considerar que ese individuo puede estar en situación de insolvencia y necesidad, y que el dinero que hay en su cuenta no proviene de sus ingresos sino de la ayuda que recibe de algún familiar o amigo para poder afrontar sus gastos básicos. La ley protege los ingresos mínimos de subsistencia, pero a la Agencia Tributaria le da igual, pone al ciudadano en situación de tener que reclamar judicialmente, lo que a su vez conlleva gastos y tiempo inabordables. 

Aumenta extraordinariamente el riesgo de multa por cualquier cosa. Al tiempo que aumentan las prohibiciones, muchas de ellas injustificables, facilitan también los métodos para el cobro de sanciones, mientras la Administración Pública sigue retrasando sus pagos, y mientras a policías y guardias civiles les ponen objetivos diarios o semanales de multas. 

El robo impositivo no tiene nombre, a quienes confiaron en ayudas para hijos, para dependencia, para alquiler, etc, se les obliga a devolver el 80%, si no todo, mediante impuestos enrevesados. Y con esos y otros impuestos se subvenciona la improducción agrícola, pesquera y ganadera, mermando la autosuficiencia alimentaria del país, lo cual es sembrar la semilla del hambre y de la esclavitud hacia el exterior de facto para un futuro no muy lejano. 

Mientras tanto, a la prensa que trata de aportar luz sobre la situación con informaciones verídicas se le entorpece su labor y se le insulta desde organismos oficiales, los altos tribunales y los jueces importantes son partidistas, a quien denuncia aportando pruebas se le hace caso omiso y se le contradenuncia rebuscando cualquier pequeño error, y a quienes difunden falsedades se les subvenciona. 

España se está convirtiendo en un mal lugar para vivir. De aquí a las armas pasarán pocos años, quizás muy pocos, en cuanto apriete el hambre. 

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La economía estudia los procesos de producción, intercambio y consumo de bienes y servicios.

La economía NO es el estudio del dinero. El dinero es solo el "fluído" que intermedia en el intercambio de bienes y servicios, pero no es válido como magnitud de medida del valor de los mismos, puesto que el valor del dinero también varía. Así pues, los análisis expuestos en este sitio web giran en torno a dos principios básicos:

Principio de relatividad económica:
no existe ningún sistema de referencia absoluto de valoración de las cosas. Esto es, no hay ningún bien cuyo valor sea intrínseco e inmutable.
Principio de valoración económica:
el valor de un bien en un momento dado es el máximo que alguien esté dispuesto a dar a cambio de ello en ese momento.

El dinero es solo un BIEN DE CAMBIO.